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Conoce muchos lugares, contados y descritos por quienes estuvieron presentes

Caminata Namora - Laguna San Nicolas

El cielo está despejado y una luz brillante me acompaña. Cajamarca tiene uno de los cielos celestes más hermosos que tengo la dicha de ver todos los días. Este cielo cajamarquino es uno de los responsables de que lleve aquí más de 12 años. 
 
Inició la ruta en el pueblo de Namora, conocido por sus deliciosos alfajores, el capulí y la fabricación artesanal de guitarras. Después de una breve parada para la respectiva foto en la plaza de Armas, me dirijo hacia el mercado para comprar algunas frutas y agua para el camino. 
 
Empieza el ascenso y no tardó en encontrar moras silvestres por todo el camino; aún verdes, decidieron tomarlas. Nada mejor que lo que nos da generosamente la naturaleza.
 
Árboles de eucaliptos perfuman la ruta y mientras camino voy pisando sus frutos, unos conos con 5 o 6 divisiones en el centro que forman la figura de una estrella. Me pregunto si las bellotas de eucalipto también poseen propiedades medicinales. Resulta que sí, en litro y medio pones a hervir 5 frutos; luego lo retiras del fuego, viertes el agua en un recipiente de boca ancha y realiza las inhalaciones antes de irte a dormir. Y pensar que miles de ellas andan adornando el suelo, a veces sin que nadie note su presencia.
 
Vuelvo a la ruta, el sendero cuenta con señalización, cada cierto tramo hay flechas que me indican que voy por buen camino. Como la subida se va pronunciando y el cansancio me va ganando, aprovecho para comerme las moras que recogí, aún faltan madurar y están ácidas; pero su sabor es incomparable: pura naturaleza.
 
El último tramo antes de llegar a la Laguna San Nicolás es precioso, retamas amarillas se distinguen desde lejos y una extensa planicie se abre, perfecta para sentir el aire frío, de ese que te quema las mejillas.
 
Laguna San Nicolás
La laguna está ubicada a los 2800 m.s.n.m., tiene una extensión de 2km y es hábitat de varias aves como: el pato de la puna (Spatula puna) de pico azulado, el pastorero peruano (Leistes bellicosus) de pecho rojo, el carpintero peruano (Colaptes atricollis), entre otras. 
 
Joel Villar, dueño de El Aventurero, nos recibe para tomar un paseo en bote. Caminamos sobre totora mientras nos dirigimos al embarcadero. Nos comenta que gracias al concurso Turismo Emprende ha podido implementar su establecimiento y desarrollar sus habilidades como empresario.
 
El agua siempre cautiva, Joel sigue remando, me animo a sumergir la mano en el agua de la laguna… Está helada, aún así vale la pena. Estar en contacto con la naturaleza siempre me hará sentir viva y ser parte de ella. 
 
Existen otras opciones para recorrer la laguna y sus alrededores. Si todavía te sobran fuerzas, puedes alquilar una bicicleta y dar un paseo. Yo tiro la toalla esta vez; pero la dejo en mi lista de pendientes. Seguro habrá otra oportunidad para regresar.
 
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